Trabajamos con traders independientes, mesas de operación y despachos que necesitan análisis técnico claro sobre la BMV, futuros y divisas. No publicamos listas genéricas: cada colaboración responde a un uso real de nuestras herramientas de seguimiento de velas, cálculo de volatilidad y reportes macro.
Usan nuestros reportes diarios de IPC y del tipo de cambio USD/MXN para ajustar coberturas en sus operaciones de tesorería.
Integra nuestros niveles de soporte y resistencia en futuros de maíz y petróleo para dimensionar posiciones en sus carteras de materias primas.
Complementa su operativa intradía con nuestros indicadores de volatilidad ATR y VIX para definir objetivos de ganancia más realistas.
Revisa nuestros análisis macroeconómicos semanales para anticipar movimientos en sus posiciones de renta variable mexicana.
Aplica nuestra metodología de gestión de riesgo para calcular el tamaño de posición antes de cada operación con contratos de oro y plata.
Cada caso se documenta con el contexto de uso y los instrumentos concretos que se operan. Así evitamos recomendaciones genéricas y mantenemos el análisis apegado a la realidad del mercado bursátil mexicano.
Evidencia de trabajo real en la BMV, futuros y divisas
El día del comunicado de política monetaria, la apertura mostró un gap bajista de 0.8% en el índice. En lugar de perseguir la caída, esperamos a que el precio formara un doble suelo en la zona de 54,200 puntos. Confirmamos la entrada con un aumento en el volumen de compra y un RSI que salía de zona de sobreventa. La posición se mantuvo hasta el primer objetivo de 54,850 y se cerró el resto con un trailing stop que protegió la ganancia acumulada.
Un cliente con exposición al precio del maíz necesitaba protegerse ante una posible caída en la cosecha de verano. Analizamos el comportamiento estacional del contrato y la relación con el tipo de cambio. La estrategia fue vender futuros a un nivel donde la relación riesgo-beneficio era de 1 a 2.6. Cuando el precio bajó 4.2% en dos semanas, la cobertura compensó la pérdida en el mercado físico y el productor mantuvo su margen operativo.
Durante el periodo preelectoral, la volatilidad implícita del peso mexicano subió de forma sostenida. Preparamos un plan para operar la ruptura del rango de 17.20 a 17.60 sin anticipar dirección. Cuando el precio superó la resistencia con un cierre diario fuerte, abrimos una posición corta en dólares. El stop se colocó por encima del máximo reciente y el objetivo se calculó con la extensión de Fibonacci del rango previo. La operación se cerró en 17.05 tras tres días de tendencia clara.
Para un gestor de capital que buscaba renovar su cartera, armamos un filtro con cuatro criterios: volumen promedio diario superior a 50 millones de pesos, tendencia alcista en el gráfico semanal, baja correlación con el IPC y fundamentales sin deuda neta negativa. De las 12 emisoras que pasaron el filtro, seleccionamos cinco con el mejor perfil de entrada según el retroceso de Fibonacci. El proceso quedó documentado para que el gestor pudiera replicarlo cada trimestre.
El fondo tenía una concentración alta en acciones mexicanas y necesitaba exposición a activos con baja correlación. Evaluamos petróleo, oro y plata con un enfoque en la estacionalidad y los niveles técnicos de largo plazo. El oro mostraba una estructura alcista más clara, con soportes sucesivos en 1,980 y 2,010 dólares. La recomendación fue una asignación inicial del 5% con rebalanceo mensual. El fondo ejecutó la entrada en dos tramos y ajustó el stop al nivel de 1,970 para limitar el riesgo inicial.
Experiencias de operadores en la plataforma
Un operador de Guadalajara que trabajaba con futuros del IPC nos comentaba que su mayor cambio fue dejar de entrar por corazonadas. Empezó a usar el cálculo de volatilidad histórica para dimensionar cada posición y ahora define su stop-loss antes de abrir la operación. Su rutina diaria incluye revisar el reporte macroeconómico de la mañana y ajustar el tamaño de lote según el ATR del día.
Una gestora de capital en Monterrey nos contó que dejó de depender de señales externas cuando aprendió a leer la estructura de las velas en el mercado de divisas. Le resultó útil filtrar sus entradas con patrones de confirmación y usar el nivel de soporte de la BMV como referencia para no sobreoperar. Hoy su equipo usa los mismos criterios para revisar las posiciones abiertas al cierre de la sesión.
Un trader independiente que opera futuros de petróleo y maíz nos compartió cómo estructuró su plan después de varias pérdidas seguidas. Empezó a registrar cada operación en una bitácora y a comparar sus resultados con el reporte semanal de volatilidad. El cambio más visible fue en la constancia: ya no aumenta el apalancamiento después de una racha ganadora y respeta el límite de pérdida diaria que se fijó hace meses.
Una operadora de la Ciudad de México nos escribió que los reportes macroeconómicos le dieron contexto para sus operaciones en el mercado de divisas. Antes solo miraba el gráfico intradía; ahora revisa las cifras de inflación y las decisiones de tasas antes de tomar una posición. Ese cambio le permitió reducir operaciones improvisadas y entender por qué el peso reacciona de cierta forma ante datos de Estados Unidos.